Bimota participará en uno de los enduros más duros

El Erzberg Rodeo hace temblar las rodillas de casi todo piloto de enduro. Provoca esa extraña mezcla entre querer probarse en dicho desafío, y salir corriendo y esconderse.

Se trata de una de las más duras pruebas de enduro en el mundo, que convoca en Erzberg, Austria cada año desde 1994, a más de 1500 pilotos profesionales y amateur, para tratar de sobrevivirlo y superar al «Gigante de hierro».

Esta imagen mental de gente embarrada hasta las antiparras, y manillas y esperanzas quebradas, no suena demasiado afín a una marca como Bimota. Sin embargo, la prestigiosa y exclusiva fabricante de chasis pretende lanzarse de cabeza a probar una de sus últimas producciones, en el terreno que -al menos en teoría-, le corresponde por diseño: la Bimota DBx.

Bimota, de origen italiano, parece haberse encariñado con la marca boloñesa desde hace algunos años, contando ya más de 10 motos Bimota que portan motor Ducati. Y presentó este año en EICMA la nueva DBx, que vendría siendo una versión plenamente dual-sport de la DB10, que es más bien un rediseño de la exitosa Ducati Hypermotard.

La DBx, porta igualmente el precioso motor bicilíndrico en L, de dos válvulas, enfriado por aire. Sin embargo, lo ubica en un chasis ligeramente más liviano, y diseñado pensando en las inclemencias de los caminos naturales. Dicho sea de paso, utilizando una cantidad desproporcionada de materiales de fina aplicación.

Las Bimota, en general, son motos caras, cuyos dueños utilizan más como adorno que como vehículo. Pero Bimota siempre ha producido motos que tienen la finalidad de correr, y participará ahora en la categoría de bicilíndricas, con el italiano Stefano Sacchini. El piloto y la marca tienen ya la mente puesta en la preparación, y habrá que ver si la dupla es capaz de sortear el enorme desafío de vencer al Gigante.

Ahora en invierno, duerme de blanco el Gigante

¿Será la primera Bimota sucia?

 

 

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