Carta a Jules Bianchi

Querido Jules, hoy nos has dejado. Tus nueve largos meses de agónica lucha contra la muerte han terminado y lamentablemente no has podido ganar. Aquel 5 de octubre lo recordamos con escalofríos, malos recuerdos y sobre todo nos acordamos de ti. Esa grúa fue el fin, esa grúa nos ha quitado a uno de los pilotos con más talento que hemos podido ver en los últimos años.No he tenido el placer de conocerte en persona, pero lo que he escuchado ha sido claro; por delante de ser un grandísimo piloto, eras una buena persona. No te preocupes allá donde estés, has dejado un lugar en nuestra memoria. Has creado tu propio capítulo dentro del libro de la Fórmula 1 gracias a aquella exhibición de pilotaje que nos mostraste en el Gran Premio de Mónaco 2014. Aquel día nació un campeón del mundo que lamentablemente no vamos a poder disfrutar. Todos disfrutábamos con tu presencia en pista, con tus adelantamientos, vueltas rápidas en las que colocabas a tu humilde Marussia en posiciones que no eran normales. A mi humilde parecer, eras el elegido para ganar un campeonato del mundo con Ferrari, el elegido para llevarlos de vuelta a la gloria.

Te deseo que descanses en paz, que disfrutes allá donde estés y quiero que estés seguro que seguirás pilotando en la memoria de muchos. Los aficionados, como yo, no nos paramos a pensar que cada vez que os enfundáis un casco, sois unos valientes que se juegan la vida en cada carrera. Luchaste por todo y más. Hasta el final. Por eso quedarás como eso, un luchador. Allá donde quiera que estés, esa luz de lucha permanecerá siempre encendida.

Por: Jaime Vigara Sanchez 

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