Erzberg Rodeo: Jarvis domina al Gigante de Hierro

Desde el año 1994 se lleva a cabo la que es sin duda una de las pruebas de enduro de 1 día más duras que existen. La lógica es muy simple, en palabras de uno de los comentaristas: «¡no queremos que lleguen a la meta!». Dicho en broma, pero parece en serio, luego de presenciar este pasado domingo una nueva edición del Red Bull Hare Scramble en el Erzberg Rodeo.

La prueba tiene lugar en el «Gigante de Hierro», una mina abandonada en Austria. El escenario presenta increíbles desniveles, rutas por piedras y bosques, y todo tipo de eventos naturales y no-tan-naturales que conspiran en contra de los pilotos. Para dar un poco de perspectiva: el sábado participan 1500 de los mejores -o, al menos, los más masoquistas- pilotos de enduro en una sesión de clasificación. De ahí, quedan 500, organizados en filas de partida según su tiempo en la clasificatoria. Estos pilotos arrancan en la planicie para mete «gas» hasta internarse en lo peor que tiene preparada la montala.

La mina…en un día bonito

Para este año, a los pilotos los esperaba nieve, que luego se convirtió en lluvia torrencial intermitente, y amplias inundaciones. Para la partida, había en el fondo una piscina de barro tan grande, que muchos de los pilotos salieron de ahí empujando la moto a duras penas, para intentar luego hacerla andar; para algunos, sin éxito.

De ahí, toca subir la mina. Elegir la línea incorrecta en el cerro puede significar que el sufrimiento del Erzberg Rodeo llegue antes de lo previsto…porque es una cuestión de tiempo: va a llegar.

Desde arriba, el siguiente paso es bajar por el bosque. La bajada es muy empinada y, como se pueden imaginar, repleta de obstáculos naturales. De todos modos, es una de las etapas más «suaves», porque los pilotos pasan esa etapa para llegar a «Karl’s Dinner»; un lugar que seguramente está ilustrado en el Infierno de Dante (lo leí hace rato ya…pero tiene que estar). Se trata de aproximádamente un kilómetro de piedras. Piedras, piedrotas, piedras, piedrotas.

«La cena de Karl»…

Los pilotos que logran sortear las piedrotas son recibidos en «Dynamite», en un entorno de subidas complicadísimas que mezclan elementos de trial, hill-climb y…piedras. Ya muchos pilotos llegan acá con la moto en pésimas condiciones, pero todavía quedan varios kilómetros, en esta prueba de enduro que parece lisa y llanamente interminable.

Y lo es, hasta cierto punto, ya que se le da a los pilotos un total de cuatro horas para llevar a cabo la proeza. Cuatro horas de tortura. Y volvamos a las magnitudes: este año 2013 cruzaron, de los 1500 entusiastas, de los 500 clasificados, catorce (14) pilotos los 20 checkpoints que exige la prueba. Catorce.

Y aun así, el nivel de competitividad que se ve en los pilotos es tremendo. Este año uno de los favoritos era Jonny Walker de KTM (qué nombre), pero el piloto quedó fuera del podio, luego de arrancar con la «holeshot» pero quedarse parado en el agua del fondo, donde su moto sencillamente se ahogó, logrando llegar cuarto finalmente. Quien ganó la masacre fue Graham Jarvis de Husaberg, quien se mostró casi más aliviado que contento, luego de que por fin lograra terminar esta prueba sin tener traspiés con los checkpoints, como en años anteriores. El segundo puesto fue para Andreas Lettenbichler de Husqvarna, quien celebró su segundo lugar como un triunfo, luego de lo que consideró una gran participación. Quien logró superar a Walker para conseguir el peldaño más bajo del podio fue Alfredo Gómez, también de Husaberg, quien declaró ya no tener un embrague funcional para el final de la carrera, por lo que incluso tuvo que arrastrar su moto en varias secciones. Ganó por poco respecto a Walker, mostrándose muy satisfecho.

Acá lel Top 5:

1. Graham Jarvis (Husaberg)
2. Andreas Lettenbichler (Husqvarna)
3. Alfredo Gomez (Husaberg)
4. Jonny Walker (KTM),
5. Ben Hemingway (Beta)

Buen comienzo…

 

 

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