MotoGP: Il Dottore vuelve a ganar

Valentino Rossi es quien más veces ha ganado en el circuito holandés de Assen, «la catedral de la velocidad». A lo largo de los años, había podido sumar hasta 7 victorias, en un circuito que obliga -por una tradición que se ha mantenido pese a la disolución de sus razones originales- a los pilotos a correr el día sábado, confundiendo muchas veces a ellos y a los periodistas, acerca de qué día de la semana es.

Y así le ocurrió a Jorge Lorenzo, quien se cayó durísimo el jueves, aunque el español muchas veces mencionó que esto ocurrió el viernes. No obstante, su golpe fue tan fuerte que no podemos sino entender un poco la confusión en el tiempo. Pero lo que no podemos entender es cómo logró consolidar este sábado una de las hazañas más épicas que se han visto en el motociclismo, en cuanto a correr en malas condiciones:

La caída de Lorenzo en la segunda sesión de prácticas libres del jueves lo dejó con la clavícula izquierda fracturada. El español tuvo que partir a operarse a Barcelona casi de inmediato, lo cual lo dejó fuera de las restantes sesiones, y presumiblemente fuera de competencia en general. A solo 48 horas de la carrera, ya todos comentábamos de lo terrible que era este momento para su campaña de campeonato; si bien todavía en la séptima carrera de 18, el no puntuar en una fecha, hubiera significado que la ventaja de Dani Pedrosa sobre él se hubiera agrandado de manera importante, probablemente superando los 25 puntos, y que Marc Marquez lo hubiera sobrepasado en el listado también.

Además, sin perjuicio de que cualquier fractura de cara a una carrera pone en riesgo la participación del piloto, cualquiera que haya conducido una moto a ciertas velocidades sabe que una clavícula fracturada es una de las lesiones que más difícilmente se podrían «llevar». El mismo Lorenzo mencionó como una hazaña tanto menor haber corrido con los dos tobillos quebrados, por ejemplo. Pero ante la incredulidad de todos; fanáticos, rivales, su equipo, y hasta me atrevo a decir que incluso la de él, Jorge Lorenzo apareció de vuelta en Assen el sábado para correr.

Recién operado, y tomando calmantes para un patente dolor, Jorge decidió participar del «warm-up» y evaluar desde ahí su participación. Aquí, un punto importante a recordar es que con el cambio en las reglas de clasificaciones, un piloto que ha participado de sesiones de práctica, y con ello ha quedado entre los 10 más rápidos, aun cuando no haya entrenado más tiene el derecho -por sus tiempos- de participar de la Q2 (la clasificatoria de los 10 más rápidos, más los 2 más rápidos de la Q1). Como Jorge tampoco estuvo en la Q2, automáticamente su nombre se trasladó al último puesto de ésta. Eso significa que Lorenzo tenía reservado el puesto número 12 en la grilla, o dicho de otra forma, una valiosísima oportunidad de lograr algunos puntos, y evitar que Pedrosa se escape con el campeonato.

Y ahí comenzó a desmoronarse todo lo que se llamó «el año de Pedrosa» este fin de semana… Naturalmente, ante la esperada ausencia de Lorenzo, y el análisis de que si bien Márquez ha venido fuerte, quienes realmente estarían peleando por el campeonato son Lorenzo y Pedrosa, todos los ojos apuntaron a este último, y a cómo se estaba posando ante su camino al título una alfombra roja sobre plano pavimentado. El año pasado desapareció Stoner lo suficiente como para que Pedrosa destacara, justo además al momento de la introducción de la nueva moto de Honda, pero siempre estuvo el estorbo de Lorenzo, quien finalmente tuvo suficiente constancia como para llevarse el título. Ahora, todo se habría estado dando de otra forma.

Pero Pedrosa logra lo casi imposible, casi como lo hizo Max Biaggi tantas veces: su vida cerca de los grandes triunfos, pero sin poder alcanzarlos, como si una extraña maldición colaborara con sus rivales para quitárselos siempre de las manos, sienta las bases para un potencial fanatismo por el «underdog», por el que «aún no ha tenido su momento», por quien «¡merece ganar!»… pero no lo hace. ¿Por qué casi nadie se pone la camiseta de Pedrosa? Uno de los pilotos más rápidos de la historia del MotoGP, pero en general uno que camina frustrado hacia el podio. En Assen, ni siquiera eso…

Cal Crutchlow tuvo la primera pole inglesa en dos décadas. El entusiasmo de los ingleses crecía, pese a que el piloto rebajó su proeza explicando que otra cosa sería con Lorenzo en la pelea, pero la noticia realmente era novedosa: una moto satélite en la punta, de manos de un piloto que se encuentra en un complicado limbo: parece tener el talento para llevar una moto de fábrica, tiene el carisma para gustar a los sponsors, pero con el frenético juego de «silla musical» que se da en la grilla, sus posibilidades siempre se terminan reduciendo a motos menos competitivas…

En fin, la carrera arranca y, como es costumbre, Dani Pedrosa logra una partida espectacular. El pequeño español salta desde la segunda fila donde clasificó a una holeshot que logró mantener durante cinco vueltas. Sin embargo, nadie se despegaba todavía: le seguían de cerca Márquez y Rossi, luego un Bradl que rápidamente perdió ritmo y terminó quedando en un sexto puesto solitario, y un Cal Crutchlow que no supo aprovechar su partida en punta.

Jorge Lorenzo, en tanto, tuvo una partida épica. Desde el duodécimo puesto, al cabo de una vuelta ya había superado a Pirro, a Hayden, a de Puniet, a Bautista y a Espargaró, cinco pilotos como si fueran conos en la pista. Esto lo catapultó inmediatamente al séptimo puesto, desde donde logró pronto superar a Smith y a Bradl para pelear el quinto puesto con su admirador, Crutchlow.

Para el cuarto giro, ya Crutchlow era superado por el hombre lesionado, mientras que más adelante, su compañero de equipo haría lo propio con Dani Pedrosa al cabo de un par de vueltas. Así, teníamos de pronto un 1-4 de Yamaha, que ¡definitivamente no estábamos esperando!

Más atrás, Aleix Espargaró llevaba una brillante campaña. Arrancando octavo, subió pronto a séptimo, donde supo aguantar por largo rato a Álvaro Bautista, toda vez que fue superior a las Ducati oficiales. Al cabo de 10 giros, Bautista pudo superarlo, pero su compatriota no la dejó tan fácil, pese a llevar equipamiento inferior, e incluso volvió a recuperar el séptimo por algunos momentos a mitad de carrera. Finalmente quedó en octavo, pero demostrando una vez más cuan superior es su ritmo comparado a los demás CRT, incluido su compañero de equipo, Randy de Puniet, quien finalizó en un solitario duodécimo puesto.

Lorenzo llevaba en el cuerpo una buena dosis de calmantes. Él sabía que debía aprovechar los comienzos de carrera, y lo hizo, para estar bien parado para cuando las drogas comenzaran a reducir su efectividad, en una carrera que duraría más de 40 minutos. Así, pasada la mitad de la competencia, su ritmo comenzó a caer visiblemente, tornándose más y más lentos sus tiempos, el piloto visiblemente incómodo. Así, Crutchlow logró recuperar un cuarto puesto, pero tan buena había sido la campaña de Jorge, que Bradl no pudo nunca amenazar su quinto lugar.

Pero como dijimos, no fue el día de Pedrosa. No bastándole con la presencia de su contendor, Pedrosa fue víctima del comportamiento en carrera de las Yamaha: como hemos mencionado, las motos del diapasón tienen una relativa desventaja a comienzos de la carrera, cuando el estanque de gasolina va cargado, lo cual incomoda en las frenadas y curvas. Pero las Yamaha partieron a un ritmo excelente, por lo que seguramente Pedrosa pudo prever esto: tarde o temprano, ya no podría aguantar el ritmo. Y así fue, luego de superar a Lorenzo, Cal Crutchlow se acercaba amenazante al dúo de Honda. Márquez también comenzaba a ser más fuerte que su compañero, hasta que a solo 9 vueltas del final logró robarle el segundo puesto. Ahí, la amenaza inglesa acechaba, y en tan solo tres vueltas más Pedrosa tampoco tuvo el tercer peldaño del podio. Ambos pilotos lo habrían pasado en la misma curva, que es también la misma donde Rossi lo adelantó comenzando la carrera. Y así, sucedió lo inesperado, lo que trajo lágrimas de emoción -y alivio- a Jorge: Pedrosa salió cuarto, tan solo sacando dos puntos más que Lorenzo.

Adelante, Crutchlow ya estaba sumando otro podio a su honrosa colección, pero su ritmo lo obligaba a ambicionar más. Se acercaba peligrosamente a Márquez, pero lo intentó una vez y un mal cálculo lo dejó largo en curva, por lo que tuvo que recuperarse y conformarse con un excelente tercer puesto. El joven español, en tanto, no pudo ser demasiada amenaza para Rossi, especialmente luego de la batalla con Pedrosa, y este intento de Crutchlow.

El italiano volvió a ganar.

El público se levantaba, todo de amarillo, y vitoreaban su paso en frente de las gradas. Cuando Rossi pasó a Pedrosa, de hecho, los gritos de la gente sobrepasaron las voces de los comentaristas de televisión. Gustavo Morea lo dijo muy bien: no importa de quién seas fanático, qué marca te guste, si te gustan en absoluto las motos es casi imposible que no sientas una admiración tremenda por Rossi.

Y lo de Valentino fue muy significativo. Consolidó 8 victorias en Assen, ganando su primera carrera desde el año 2010 -cuando también estaba en Yamaha, compañero de Lorenzo-, a exactamente 46 fechas de esta última instancia. Bonito, ¿no? Su victoria fue además sin condicionantes, aun considerando lo de Lorenzo, ya que pese a arrancar en segunda fila, se hizo su camino entre los punteros, y en una carrera común y corriente, en seco, logró un ritmo que lo consolidó desde el principio como ganador. Nunca logró escaparse significativamente, pero tampoco estuvo nunca en riesgo su victoria -salvo por los obvios e imponderables imponderables.

Su victoria es muy significativa, devolviendo a sus fanáticos las esperanzas de que Rossi tiene todavía mucho que dar en pista. Pero también para él, luego de que pese a una obvia mejora de rendimiento -pero más que eso, sensación- con respecto a sus dos años en Ducati, no había podido pelear por el peldaño más alto desde su participación en Qatar, donde arrancó tan bien este campeonato.

¿Habrá tenido preparada la organización el himno italiano, para pasarlo por si ganaba alguien que no fuera español?

No se había visto, al menos desde hace 46 carreras, una vuelta de celebración tan larga. El entusiasmo e histrionismo que lo caracterizan a la hora de celebrar, los saludos de todo el mundo, el beso al podio. Lo de Assen nos trajo recuerdos de los más entrañables, de lo que es el MotoGP.

Rossi está, obviamente, MUY lejos del campeonato. Pero eso lo sabíamos todos, incluido él. Sin embargo al ganar en Assen, «con todas las de la ley», no nos queda sino preguntarnos qué más podremos ver del italiano para lo que queda de este campeonato, y cuál será su continuidad para años venideros. Pero eso es tema de otro momento…

Así queda este campeonato de MotoGP, restando 11 carreras de este año 2013:

1 Dani PEDROSA SPA 136
2 Jorge LORENZO SPA 127 -9
3 Marc MARQUEZ SPA 113 -23
4 Cal CRUTCHLOW GBR 87 -49
5 Valentino ROSSI ITA 85 -51
6 Andrea DOVIZIOSO ITA 65 -71
7 Stefan BRADL GER 51 -85
8 Nicky HAYDEN USA 50 -86
9 Alvaro BAUTISTA SPA 47 -89
10 Aleix ESPARGARO SPA 44 -92
11 Bradley SMITH GBR 41 -95
12 Michele PIRRO ITA 30 -106
13 Andrea IANNONE ITA 24 -112
14 Randy DE PUNIET FRA 15 -121
15 Hector BARBERA SPA 13 -123
16 Danilo PETRUCCI ITA 13 -123
17 Colin EDWARDS USA 10 -126
18 Ben SPIES USA 9 -127
19 Yonny HERNANDEZ COL 6 -130
20 Claudio CORTI ITA 4 -132
21 Michael LAVERTY GBR 3 -133
22 Karel ABRAHAM CZE 3 -133
23 Bryan STARING AUS 2 -134
24 Hiroshi AOYAMA JPN 1 -135
25 Javier DEL AMOR SPA 1 -135

La próxima fecha se desarrollará el fin de semana subsiguiente, en el circuito alemán de Sachsenring, una pista muy complicada para los débiles de clavícula… No se la pierdan.

 

 

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