MotoGP: Juntando lucas para correr

El mundo de las carreras es un sistema anti-económico por definición; es uno de los más hermosos y caros hoyos negros de dinero que uno puede imaginar. Es, en definitiva un espectáculo, y desde antes aun que los antiguos griegos, sabemos que el homo sapiens gusta de tener algo de entretenimiento, y está dispuesto a pagar por ello.

En un contexto de crisis económica global, no es sorpresa que los patrocinadores del MotoGP, que tiene niveles de entrada bastante caros (estaría simpático que el almacén de la esquina pudiera tener un parche en el traje de Jorge Lorenzo…), resulten cada vez más escasos; hecho que definitivamente no es mejorado por la reducida cantidad de participantes que tienen alguna remota chance de ganar un campeonato. Vale mencionar, la gran tabacalera Marlboro, o Phillip Morris, algo de entusiasmo ha perdido por el hecho de que las motos rojas (único símbolo visible de su millonaria relación con el equipo) de Ducati no se acercan demasiado al podio últimamente.

Pero el juego hay que costearlo, y a los muchachos que arriesgan vida y salud para jugarlo, también hay que pagarles.

Carmelo Ezpeleta, en un arranque de buena voluntad y de organizador de bienestar, aunque no demasiado disímil de los a-veces-peligrosos buenos deseos de poner plata donde se necesita, con plata que no precisamente se tiene, declaró que a los pilotos de MotoGP se les debe pagar un salario mínimo de la no despreciable suma de 200.000 euros.

El problema es que eso no es poca plata, y los equipos empiezan a exigirle a los propios pilotos que vengan, o con una cartera de sponsors lo bastante gorda, o lisa y llanamente con un maletín lleno de billetes. Es, pensándolo bien, una especie de «tienes que ser inmensamente talentoso y portar un impresionante currículum para esta pega, además de poseer los contactos correctos, buenas recomendaciones, y trabajar gratis.»

Roberto Rolfo, quien anduvo sustituyendo a Mattia Pasini a fines de 2012 a bordo de la Aprilia/ART de Speed Master, y Chris Vermeulen, de quien se especulaba participación para el 2013 a bordo de una NGM junto a Colin Edwards, rechazaron ambos estos términos al ser ofrecidos el cargo como el segundo piloto del equipo IODA Racing, al lado de Danilo Petrucci.

Sin embargo ahora Lucas Pesek aparece como el piloto designado para acompañar a Petrucci. No obstante, a Pesek no le fueron con rodeos, el checo se encuentra en una activa colecta para juntar los 200 mil euros y poder subirse a la moto, y así lo reconoce. Queda pendiente, en todo caso, pero ya se puede informar que a él le esperaría una CRT con motor BMW y chasis Suter, a diferencia de la moto chasis IODA con motor Aprilia que utilizaría Petrucci. En el caso de Pesek la oportunidad es buena, especialmente si considera que es capaz de reunir el dinero, ya que su participación en campeonatos internacionales es algo más humilde que en el caso de Vermeulen o Byrne, por ejemplo.

«Pero es el MotoGP, vale todas las penas!!», dirán los idealistas. Sin embargo, esa es una frase que pierde peso progresivamente. ¿Vale la pena correr en MotoGP en una moto que no tiene posibilidades de ganar? Creo que sí; es el más alto nivel de competición y exposición para el piloto, y se puede tener un desempeño que lleve a cosas mejores. Pero, ¿vale la pena correr en una moto que ni siquiera se considera en el mismo segmento que las que no tienen posibilidades de ganar? Dependiendo de la carrera del piloto, en muchos casos sencillamente no. Y es lo que ocurrió, por ejemplo, con Shane Byrne, quien decidió que podía volver a ganar en 2013 el campeonato del British Superbike, en vez de marcar el paso en la categoría reina.

Y entonces hay que ir marcando ciertos límites. Porque ver una grilla más llena es bonito y necesario, pero mientras el deporte no retome el atractivo que alguna vez tuvo para los pilotos, difícilmente resultará atractivo para grandes auspiciadores; aunque sea por razones ligeramente distintas.

Para el 2013 tendremos una grilla más completa, pero es un año de corte para esperar cambios más importantes -quizá como la entrada de la Honda de producción o el leasing de motores Yamaha, o el ECU estándar para todos, quién sabe…- que puedan devolver un poco de diversidad a los listados de campeones en la categoría reina.

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